El último viaje
Capítulo 5.-
La mañana siguiente no estaba lo que se llama hermosa, pero se veía mejor el entorno, entonces descubrí que la cuerda del ancla estaba rota, y mi papá, con la cabeza adolorida y el alma desahogada, me dijo que habíamos varado en una isla, sonriendo, "La Isla". Desembarcó a la Bestia y procedimos a iniciar la expedición, pero antes de cualquier cosa, un "Hey" nos llamó a voltearnos al carguero. Era un hombre que se veía bien vestido, aunque sucio, de corbata y una camisa XM que se le apretaba contra sus músculos no muy grandes, pero si marcados. Tenía la cara deshecha, llena de colgajos de piel viva y pedazos de costras color rojo prieta, manchado de sangre seca y con una expresión de triunfo en los ojos cortados.
-Por fin llegué a la Isla de la Niebla, en cuanto vi el libro que llevabas en tu poder ese día en el hostal, supe qué era lo que hacías, y que buscabas lo mismo que yo, aunque a lo mejor es otro hechizo el que vas a hacer, ya que no te veo en la preparación que tuve que hacer yo- dijo arrancándose un pedazo colgante de piel infectada, lo que produjo que le sangrara un poco al lado de la nariz –Ahora llévame hasta la roca ritual- apremió sacando un arma de fuego de su camisa elástica. Al parecer, el hecho de que mi papá se negara fue lo que motivó a Saitam Ogima a tomarme bruscamente del cuello y amenazarme, entonces mi padre accedió y empezamos la marcha por el selvático paisaje, hasta que al atardecer se asomó tras unos árboles de papaya un sitio llano, con un lago en el centro, muy cerca de una gran piedra blanca pulida.
-Por fin llegué a la Isla de la Niebla, en cuanto vi el libro que llevabas en tu poder ese día en el hostal, supe qué era lo que hacías, y que buscabas lo mismo que yo, aunque a lo mejor es otro hechizo el que vas a hacer, ya que no te veo en la preparación que tuve que hacer yo- dijo arrancándose un pedazo colgante de piel infectada, lo que produjo que le sangrara un poco al lado de la nariz –Ahora llévame hasta la roca ritual- apremió sacando un arma de fuego de su camisa elástica. Al parecer, el hecho de que mi papá se negara fue lo que motivó a Saitam Ogima a tomarme bruscamente del cuello y amenazarme, entonces mi padre accedió y empezamos la marcha por el selvático paisaje, hasta que al atardecer se asomó tras unos árboles de papaya un sitio llano, con un lago en el centro, muy cerca de una gran piedra blanca pulida.
"No sé qué día es hoy, pero vamos con Intira en el carguero desde ayer, y hay algo que me hace sentir confusión. Es Santán o Seitam, no recuerdo su nombre. En cuanto vimos las tiras de piel y los coágulos oscuros en el mantel, recordé que cuando pedí "Fog" en la biblioteca de Eszri, me dijeron que alguien había robado un par de hojas sobre un ritual en el que había que desollarse la cara. Cuando dijo lo de la carabela casi ni dudé, pero las tiran confirman todo. Espero no tener que verlo de nuevo."
Saitam nos amarró y se acercó al lago con el libro que le había quitado a mi papá. Me dio la impresión de que iba a leer algo en voz alta, pero mi papá lo detuvo de un grito. –SOYAR XEREUM!!- Me impresioné por lo que había escuchado, y esperé que algo fuera a pasar… Así fue, Ogima se acercó, para mi terror, corriendo hasta Edmond con cara de temor, sacó el revólver y le disparó en el estómago tres veces. No lo podía creer, le grité, lloré y volví a gritarle, ooh, si supieran lo que se siente ver desangrarse a tu padre lentamente, mirándote a los ojos con expresión incómoda, demostrando su dolor en cada último respiro. Me pidió que me calmara, que oyera.
-Tu sabes qué hacer ahora hijo, tienes la fuerza del sol, y la sabiduría que no tuvimos tu madre y yo- dijo escupiendo bastante más sangre de la que había botado antes.
-No, no sé que hacer papá- sollocé –no quiero perderte, eres todo lo que tengo.
-Hijo, hay momentos en que hay cosas más importantes que hacer, Saitam iniciará un conjuro- tosió más sangre –que puede significar el fin…- su tos se volvió muy agresiva, y el flujo aumentó a casi un chorro que me manchó el cuerpo. Procuraba concentrarme en qué era lo que tenía que hacer, y vi que los balazos habían roto la cuerda, de hecho estábamos en el suelo con Edmond.
Ogima ni se enteró, el miraba el cielo aterrado esperando que algo pasará desde que mi papá había gritado lo que oía en mis sue os.
-Hijo- dijo blanco mi papá –nos vemos en la magia de los sueños-.


2 comentarios:
quiero que subas el cap.6 :)
quiero verte
quiero pensar menos en ti, no mentira, broma mejor ;) ja! waa! me encanta pensar en vos loqui.
unBESITO!
:O! estoy captando un poco esto del Blog!
:)
besitos itos itos
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