El último viaje
(El último capítulo)
Sus ojos se perdieron en la nada y su pecho dejo de moverse perturbadamente, había un gran charco de sangre cuajándose entre plasma y elementos figurados. Corrí por la espalda de Saitam y me acerqué al libro que estaba en la orilla del lago buscando algo que me ayudase, entonces Ogima me vio y se abalanzó corriendo sobre mí. En ese instante el tiempo se retrasó mucho en mi mente, vi a Ogima, y por detrás iba mi papá en tiempo real conmigo, el iba de cura y yo me escondí bajo su falda, No tan cerca paseaba mi papá a su elefante. A lado mío pude verme tirado en la tierra, estaba dormido y mis pupilas saltaban debajo de mis párpados, Aclaré mi vista y descubrí que no se me veía el rostro, lo tenía azulenco y no se podía diferenciar mi boca; entonces mi yo dormido abrió sus ojos mirándome penetrantemente, con un globo azul en vez de pupila e iris. Lo entendí y el tiempo se apresuró nuevamente, justo cuando alcancé a escabullirme del mortal abrazo que me lanzaba el malo con su pistola en la mano. Salté a la roca blanca y un temblor sacudió la tierra, sentí que esa energía venía de mí, porque comencé a cansarme rápidamente. El cielo oscureció y las nubes se agruparon grises, el lago se turbó bastante y la faz de Ogima se perdió un instante antes de que me apuntara con su arma.
-SOYAR XEREUM!!- grité confiado. Entonces un rayo enorme cayó con toda su fuerza justo en el cuerpo de Saitam, quien empezó a reírse a carcajadas malévolas.
-¿Por qué crees que me corté la cara?, no sabes nada respecto al libro, ¿Verdad?- rió. Empezó a moverse con el rayo de luz encima, secándosele el pellejo por la condensación, expelía vapor pero su risa continuaba.
Yo sólo quería que todo acabase y puse mis esperanzas en lo último que podía hacer –RAM XETEV!!- aullé, y una gran ola envolvió al sujeto quién sólo rió más. El rayo se engruesó y el sonido ensordecedor era espeluznante. De repente, mientras el rayo crecía y crecía, Ogima dejó oír un dolor, luego una queja mayor. Empezó a gritar sobándose todo el cuerpo, y el rayo crecía más, pero yo no me alejaba de la piedra blanca. Toda la piel de su cuerpo empezó a parecerse a su cara y sus ropajes se deshacían en el aire.
Acabo de encontrar en los papeles de mi papá una fotografía muy antigua de un curso, donde dos de los niños están envueltos en un círculo, uno le hace muecas al otro. Al reverso se puede leer: "Matías y Edmond, amigos por siempre", entonces pude entender que Saitam si conocía a mi padre, pero que este no lo recordaba. No sé si eso habrá influido o no en las decisiones de Ogima.
Las cuencas de sus ojos vomitaban sangre y plasma evaporándose, entonces salí de la roca y corrí donde Edmond. Su cuerpo yacía en el suelo húmedo y rojizo, caí de rodillas cansado y triste, ¿qué iba a ser de mi vida ahora?
Lancé el malévolo libro al lago y arrastré al cadáver de mi padre de vuelta a la Bestia. Manejé improvisando hasta arriba del carguero y lo empuje para que se fuera con la corriente, conmigo y mi padre encima.
Lo único que he hecho a la deriva ha sido escribir esta loca historia sobre mí y mi padre, quien empieza a tornarse amarillento. No queda casi comida y no se ve aún tierra a la distancia, pero estoy tranquilo, porque donde sea que me dirija si no salgo de esto vivo, ahí va a estar mi familia esperándome, y se cumplirá el deseo de mi padre.
-SOYAR XEREUM!!- grité confiado. Entonces un rayo enorme cayó con toda su fuerza justo en el cuerpo de Saitam, quien empezó a reírse a carcajadas malévolas.
-¿Por qué crees que me corté la cara?, no sabes nada respecto al libro, ¿Verdad?- rió. Empezó a moverse con el rayo de luz encima, secándosele el pellejo por la condensación, expelía vapor pero su risa continuaba.
Yo sólo quería que todo acabase y puse mis esperanzas en lo último que podía hacer –RAM XETEV!!- aullé, y una gran ola envolvió al sujeto quién sólo rió más. El rayo se engruesó y el sonido ensordecedor era espeluznante. De repente, mientras el rayo crecía y crecía, Ogima dejó oír un dolor, luego una queja mayor. Empezó a gritar sobándose todo el cuerpo, y el rayo crecía más, pero yo no me alejaba de la piedra blanca. Toda la piel de su cuerpo empezó a parecerse a su cara y sus ropajes se deshacían en el aire.
Acabo de encontrar en los papeles de mi papá una fotografía muy antigua de un curso, donde dos de los niños están envueltos en un círculo, uno le hace muecas al otro. Al reverso se puede leer: "Matías y Edmond, amigos por siempre", entonces pude entender que Saitam si conocía a mi padre, pero que este no lo recordaba. No sé si eso habrá influido o no en las decisiones de Ogima.
Las cuencas de sus ojos vomitaban sangre y plasma evaporándose, entonces salí de la roca y corrí donde Edmond. Su cuerpo yacía en el suelo húmedo y rojizo, caí de rodillas cansado y triste, ¿qué iba a ser de mi vida ahora?
Lancé el malévolo libro al lago y arrastré al cadáver de mi padre de vuelta a la Bestia. Manejé improvisando hasta arriba del carguero y lo empuje para que se fuera con la corriente, conmigo y mi padre encima.
Lo único que he hecho a la deriva ha sido escribir esta loca historia sobre mí y mi padre, quien empieza a tornarse amarillento. No queda casi comida y no se ve aún tierra a la distancia, pero estoy tranquilo, porque donde sea que me dirija si no salgo de esto vivo, ahí va a estar mi familia esperándome, y se cumplirá el deseo de mi padre.
"día X – diario del viaje
El viaje ha empezado, y no puedo evitar mirar con recelo lo que se avecina. A veces siento como si las nubes me miraran feo, como si los árboles no quisieran que invocara a la niebla, como si los ojos de Intira me dijeran que no quiere verme muerto por revivir a su madre. Yo lo hago por ella, porque los amo, él sabe que lo amo, aunque nunca se lo he dicho textualmente. Nada me va a pasar, porque se lo debo, he de completar esta última misión."
El viaje ha empezado, y no puedo evitar mirar con recelo lo que se avecina. A veces siento como si las nubes me miraran feo, como si los árboles no quisieran que invocara a la niebla, como si los ojos de Intira me dijeran que no quiere verme muerto por revivir a su madre. Yo lo hago por ella, porque los amo, él sabe que lo amo, aunque nunca se lo he dicho textualmente. Nada me va a pasar, porque se lo debo, he de completar esta última misión."


1 comentario:
:)
lo leí, leí , leí :D!
lo que sea que escribas
lo leo y es lo más genial!
UNBESOUNBESITO
UNBESAZOUNKISS
ay!!! Sandro!
ay!!! que me gustas!
muacccc!!!
:D
m.flores
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