martes, 9 de agosto de 2011

Organismo

Y qué sería yo sin mi mano derecha, si con cada consejo y cada sonrisa sabe ayudarme a sostener mi propia sorisa.

Qué sería sin una pierna, si con cada unión de esencias puedo volver a preocuparme por lo realmente importante, por las sensaciones, los sentimientos.

Qué sería de mí sin mis pies sobre la tierra y mi corazón sobre la nubes en la dosis casi adecuada, que con cada cosa que pasa alcanzo a racionalizar y a ver la parte mágica.

Qué sería yo sin mi otra mejilla, si es con ella que puedo afrontar los golpes de vuelta de la vida...

Qué pasaría conmigo sin hombros con los que aguantar el peso de mis propios problemas y algunos ajenos también.

Qué sería de mí sin mis manos, que con ellas puedo construir futuro a punta de esfuerzo y relajo, a punta de aciertos y equivocaciones; que con ellas puedo dar vuelta las páginas de lo que ya pasó.

Qué sucedería si no tuviera rodillas sobre las cuales caer tras el desdén, si callera definitivamente luego de un problema y no tuviera ese paso intermedio de reflexión.

Qué sería sin nariz, que con ella adivino problemas espectantes a mi pasada distraída, a mi inocencia maculada y desgastada.

En fin, ¿Qué sería de mí sin mí? de mí sin este cuerpo que representa lo que soy por dentro. ¿Qué sería de mi cuerpo sin sus cuerpos?


No hay comentarios: